Disfrutar
Todo empieza con un deseo, como la mayoría de las cosas especiales que nos ocurren en la vida. Después, un objetivo: “Disfrutar”. Esta palabra da nombre al nombrado mejor restaurante del mundo en 2024, y cuenta además con tres estrellas Michelin, entre otros muchos premios. La palabra parecía sencilla… Después vino la curiosidad y con ella, la investigación, el hambre por querer saber más sobre ese disfrute del que todos hablan y pocos conocen… Nosotras también queríamos saborearlo, vivirlo… y sobretodo conocer de primera mano a las mentes que hay detrás del proyecto y sobre qué bases se ha forjado. Así fue como decidimos adentrarnos en el universo del “Disfrutar”. Un lugar escondido en medio del bullicio de la Ciudad Condal; un oasis que pasa desapercibido, y cuyo interior alberga una de las mejores experiencias gastronómicas del mundo. Nosotras tuvimos la gran suerte de poder corroborarlo.
El viaje gastronómico comienza en una austera entrada, cuyo pasillo inicial nos recuerda a las estrechas y oscuras calles de los barrios más antiguos de Barcelona… Éste nos conduce a través de una cocina en ebullición y en plena actividad, hasta llegar a la sala, donde de repente se hace la luz. Como sucede cuando esas pequeñas calles desembocan en la amplitud del mar mediterráneo… En esa sala, se hizo la magia.
No quisiéramos desvelar demasiado secretos, ya que creemos que hay que vivir la experiencia, pero fue una vivencia tan única que nos gustaría compartir de algún modo este viaje tanto gastronómico como personal, desde el corazón y el alma del restaurante y junto a los artífices de “Disfrutar”: Eduard Xatruch, Mateu Casañas y Oriol Castro.
Así fue nuestro viaje de degustar, catar y como no, disfrutar…
Empezando por los orígenes de vuestra relación, cuando formabais parte del equipo de “El Bulli”, nos preguntamos sobre el surgimiento de la idea del proyecto actual, el cómo pasáis de trabajar juntos a iniciar un proyecto conjunto. ¿Cómo fue dar ese salto? Porque además imaginamos que detrás del proyecto hay una organización creativa especifica y personal.
Cada uno de manera individual tenemos nuestro propio bagaje, y orígenes, pero desde el punto de vista profesional lo que nos unió fue formarnos en esa casa que era “El Bulli”. Lo aprendido entonces lo transformamos y lo trasladamos a los conceptos que actualmente aplicamos en “Disfrutar”.
Entendimos una manera más firme, más segura, más constante, más ordenada de trabajar, juntándonos los tres para así ser más poliédricos y polivalentes. Hicimos el primer paso con el restaurante “Compartir” en Cadaqués. Allí entendimos cómo queríamos mostrarnos al público: con un estilo un poco más informal pero manteniendo cierta esencia a nivel de sabor, atención al cliente, y construcción de equipo. Dos años más tarde nos aventuramos a abrir el “Disfrutar” en Barcelona.
El equipo fue un paso importante de ese paso, tanto en cocina como más adelante en creatividad, ya que actualmente hay un numeroso equipo creativo detrás de nuestra propuesta gastronómica. Nosotros tres probamos, decidimos y dirigimos estableciendo las lineas creativas y lo comunicamos al equipo, asegurando que conocen la narrativa que hay detrás de cada plato. De esa manera son capaces de transmitirlo al comensal, tanto en cocina como en sala. El equipo de cocina tiene clases de creatividad y allí entienden dónde estamos desde un punto de vista creativo. Hay cincuenta personas en plantilla y alrededor de veinticinco que van yendo y viviendo, y sin ellos no seríamos capaces de crear esto cada día.
Parte del equipo de cocina del restaurante Disfrutar
Ademas potenciamos la permeabilidad, en cuanto a captar ideas.
Los tres supervisamos todo, pero dejando espacio a que el equipo pueda aportar. Nosotros llevamos muchos años en esto, pero no lo sabemos todo y nos queda mucho por aprender. A la vez hemos visto y experimentado muchas cosas. La línea es muy fina. Por eso cuando decimos que algo es nuevo, tenemos que estar seguros de que realmente lo es ya que nuestro objetivo principal es crear nuevas técnicas y conceptos. Después todo tiene que tener un sentido y un estilo propio y eso es es lo que marcamos nosotros, para que haya siempre un hilo conductor dentro del menú.
Dos de los Chefs del Restaurante Disfrutar: Mateu Casañas y Orio Castro
Nos gustaría mucho saber más sobre la creatividad, el cómo surgen las ideas, y si hay un objetivo creativo especifico cuando se elabora el menú.
La creatividad surge durante todo el año de forma igual y transversal, no hay un momento concreto en el que cambiemos todo el menú. Van surgiendo ideas en función de viajes, técnicas, comentarios de gente, productos, estacionalidad… y los platos se van renovando y se van poniendo en marcha en el menú Festival. El viaje va mutando todo el rato. A su vez mantenemos nuestro menú Clásico, en el cual hay platos con fecha de creación 2014 o 2015 y que creemos que aquellos que nos visitan por primera vez deben probar.
Nosotras en el menú hemos encontrado sabores muy puros, en muchos casos relacionados con la tierra; sabores fácilmente identificables, que nos traen recuerdos y activan nuestra memoria, como el plato de los brotes o la ensalada liquida donde podías identificar claramente todos los ingredientes. Sentíamos que no era un nuevo sabor sino un nuevo formato de presentación de dichos sabores.
Uno de los platos del Restaurante Disfrutar
Ese es justamente uno de los hechos identificativos de nuestro estilo, de nuestra manera de cocinar: el respeto a los sabores. Para nosotros está por encima de todo. El sabor madre. La búsqueda de la técnica y concepto nuevo siempre tienen que tener una premisa de respetar el sabor de los productos, para la gente sepa identificar y entender lo que tú le estás proponiendo.
Si montamos un restaurante llamado “Disfrutar”, es porque queremos generar ese disfrutar e intentamos siempre que nuestra creatividad sea muy entendible. Creemos que cuando te enfrentas a un plato con una nueva apariencia o textura, eso ya es una rareza. Si además tiene un gusto raro, a lo mejor ya no entiendes nada o no te gusta tanto. Cuando pones gustos reconocibles y hay sabor puro, la gente valora más esa creatividad y la entiende mejor. Para cuidar ese sabor, trabajamos con el mejor producto. En el caso de la ensalada líquida, ¿Por qué sabe así de intensa la lechuga? Porque la lechuga se licúa cada dos días y es súper fresca. Porque compramos un tomate a un pagés de aquí al lado que nos lo trae directamente: el mejor tomate que podemos encontrar con el sabor más puro. No identificarías tanto el sabor si fuese un tomate cualquiera.
Imagen de ingredientes de la cocina en funcionamiento
Durante la experiencia gastronómica sentimos una fuerte conexión con la tierra en todo momento: con la lluvia, con el musgo… era como volver a los orígenes. Nos ha recordado al principio de la película Hamnet, de la directora Chloé Zhao, en la que la primera impresión que percibes es una profunda conexión con la tierra, el bosque, y un estrecho vínculo con el entorno natural, experimentando un sentido de pertenencia y arraigo a la tierra.
Nosotros provocamos eso, generamos el espacio para que eso ocurra. Por ejemplo el plato del brindis es de un destilado con productos de lo Pirineos. Lleva ceps (setas), lleva musgo, lleva un punto de eucalipto y de ginebró (enebro). Son productos del entorno, para así transmitir el ambiente de los Pirineos en una copa. Eso puede aportar más o menos emoción, pero al contenerlo todo en un recipiente generamos un relato, una historia. Además el sonido del brindis te puede transportar tanto a los sonidos del budismo, como a las campanas de una iglesia… Cada uno sentirá una cosa u otra dependiendo de su propia memoria sensorial. Pero esto no lo explicamos al comensal. Es una sensación que tú tienes que percibir y no queremos que los camareros cuenten demasiado para que haya espacio para que cada uno sienta libremente.
Uno de los platos del Restaurante Disfrutar
Nuestra sensación es de estar delante de un tipo de arte efímero, una expresión artística fugaz, pero cuyo valor principal es la experiencia gastronómica en la que se interpelan todos y cada uno de nuestros sentidos. Una perfomance que acaba siendo una propuesta cultural.
No sé si hablaría de arte como tal pero nosotros reflexionamos mucho y detrás de cada decisión hay un relato. Somos inconformistas y creemos que esa es la clave del éxito y el motor de nuestro proyecto.
Por otra parte, todo esto se enmarca dentro de una exigencia muy importante, ya que esto que vosotras vivís en primera persona, esa emoción, hay que replicarla cada día dos veces. Aparte del concepto y la ideación, hay un trabajo de cómo eso se convierte en realidad cada día. Aquí la gente no repite cada semana. Solo te regalan un instante…
Parte del Restaurante Disfrutar
Hablando de influencias, el historiador E.Gombrich dice que no existe el arte sino artistas y que cada obra es el resultado de un diálogo entre quien crea y su historia, su contexto e influencias. Vuestra base es la cocina mediterránea ¿Pero tenéis alguna otra referencia específica?
Japón en su momento fue una gran influencia, pero no solo en cuanto a producto, sino en su filosofía, en la emoción.
Incluso a nivel espiritual… Pero sí que es verdad que los tres somos personas de mediterráneo puro y duro, y eso nos ha enraizado muy bien en cuanto a sabores y productos.
Nos inspiran por ejemplo los huertos que defienden los tomates, o un huerto de aquí al lado donde hemos estudiado la planta de la que sale la alcachofa. Las hojas de esta planta nunca se habían comido, y nosotros hemos conseguido que se logren comer. Hemos generado un producto nuevo. Y a la vez no es nada del otro mundo, es terrenal y próximo del territorio. Eso es lo mágico y por eso nos inspira.
Imagen de ingredientes de la cocina del restaurante
Nuestro objetivo es una búsqueda técnico conceptual de encontrar nuevos caminos, no transformar o recorrer los que ya existen. Por eso en el caso de las hojas de la planta de la alcachofa, lo que nos motiva es que no se haya probado nunca y lograr hacerlo nosotros. Es innovación pero vinculada directamente al producto, al sabor, al recuerdo. Para nosotros ahí está la emoción. A la vez mantenemos siempre una mirada muy abierta, muy permeable en cuanto a influencias de técnicas o productos de otros sitios del mundo. Este ensamblaje, esta mezcla, este mestizaje, tanto de conocimiento, como de producto y de manera de trabajar, es lo que nos ha ido conformando también como proyecto diferencial y único.
Hemos ido evolucionando y ahora nuestra apuesta es más atrevida gracias a la experiencia y la confianza. Creemos que ahora estamos en un momento maduro donde lo que sentimos lo podemos y sabemos transmitir al cliente.
Crear un estilo propio entre tres no es fácil. Todos estos años, hemos ido entendiendo cómo queríamos cocinar, cómo queríamos llegar a la gente, y eso va creando una personalidad empresarial y también de colectivo de grupo. Poco a poco hemos tenido la capacidad de transformarlo en una propuesta personal, identificable y muy reconocible gastronómicamente. Eso influye también en cómo te atreves a plasmar lo que llevas dentro. Y a creer en tu proyecto. Cuando abrimos, no empezamos tan claros como hoy y hemos evolucionado mucho durante el camino.
Cocina en plena actividad
Lo que siempre hemos sabido es que se tenía que hacer bien hecho.
Hablemos de la presentación del plato. Algo que percibimos importante en la alta gastronomía es que la propia mesa, la vajilla, la disposición del plato… dan valor y ensalza el contenido. ¿Es para vosotros pura estética o forma parte del lenguaje de vuestra oferta gastronómica?
Cuando creamos los platos también buscamos que estén bien presentados, y que tengan una lógica al comerlos. El cómo se comen las cosas, el proceso, es importante. Incluso los cubiertos y los materiales; no es lo mismo comer en madera que en acero, que en aluminio o que nácar.
La atención en sala y la explicación, también forman parte de la presentación del plato. Nos gusta que no solo te expliquen qué es el plato, sino por qué proceso ha pasado para llegar a ser lo que es.
El equipo además lo siente. Ellos viven los platos y ponen sentimiento. Saben que se han hecho con rigor, con esfuerzo y que ellos se lo quieren comer también. Hablan desde la verdad y es natural para ellos.
Al entrar en el restaurante notamos que los espacios de “Disfrutar” estaban divididos en zonas unidas entre sí pero claramente diferenciadas, cada una con alma propia y un sentido en el conjunto del espacio, que conviven y suman. Nos sorprendió positivamente que éstos no fueran pretenciosos; más bien elegantes desde la austeridad. Además, separada del restaurante, está la zona de creatividad, donde se trabaja a puerta cerrada, y donde, curiosamente, están colocados, pero escondidos a la vista del publico, los múltiples premios recibidos hasta ahora, de los que ni siquiera hacéis gala.
Zona de creatividad
Con esa zona queríamos crear un espacio independiente donde pudiéramos trabajar la estrategia creativa y las líneas de trabajo para mantener un orden y una visión global de lo que tenemos y hacia dónde estamos yendo.
En cuanto al restaurante, la idea arquitectónica era crear un espacio que pudiera transmitir Mediterráneo. Cuando el comensal entra descubre la cerámica como hilo conductor de todo. Después encuentra los forjados de hierro del Mercat del Ninot, que cuando entramos en este local era tan solo una estructura metálica. Además los azulejos de colores verde, naranja, azul y ocre de la entrada nos remiten a un clásico catalán, Miró, con su faceta de grandes murales como el aeropuerto, o el de la estación de Sants.. En la zona central, la sala, predomina la cal. Las paredes calcinadas blancas nos transportan a los pueblos costeros del Mediterráneo. Quisimos crear un lugar en medio de una ciudad, que fuese como una burbuja de aire, que empieza de menos a más a nivel visual, y a nivel lumínico... Es lo que pasaría cuando en la ciudad pasas de la zona del Eixample a la Barceloneta: de un pasillo más oscuro pasar a una apertura tanto espacial como lumínica.
Detalle cerámico de la sala del restaurante
La zona de la planta baja, por la decoración e iluminación, nos remite, siguiendo con el relato, a las profundidades del mar. Es un espacio que ha ido mutando. Actualmente, su particularidad es la presencia de La Mesa Viva, una mesa que está concebida como una experiencia, un proyecto que diseñamos con Merche Alcalá, de estudio mA_Barcelona. Ella nos propuso la idea de hacer una mesa diferente y estuvimos dos años trabajando en ello. Primeramente, estás solo, con tus compañeros de mesa y el equipo que te está sirviendo y cocinando. La comida es la misma pero lo que cambia es la experiencia. Lo que queríamos era que a través de algo muy natural y sin mucha tecnología, algo analógico, generarle una emoción muy pura al comensal. Por ello, la mesa se transforma a nivel físico, con un relato que nos une mucho a la tierra y además va sonando música mientras comes. Allí ponemos en valor los sentimientos, y lo primario, el contacto entre las personas, el respeto, el amor… La verdad es que es muy emocionante y no hay tecnología punta. La idea es volver a la primario, como el plato de los brotes que mencionabais… Es la naturaleza: a veces, lo más primario, es lo que más te emociona.
Aparte del restaurante hacéis una labor de divulgación, que no es otra cosa que una gran generosidad intelectual. Compartir tiene un gran valor, y no debe ser arbitrario que vuestro otro restaurante en Barcelona se llame precisamente así “Compartir”. Tratar de hacer accesible lo complejo, y sembrar curiosidad no parece lo habitual.
Lo que intentamos ser es muy generosos. Por eso trabajamos también fuera de las puertas del restaurante: con catálogos y libros. También hacemos demostraciones, y ponencias, y la gente siempre espera “¿Qué ha hecho “Disfrutar” este año?". Intentamos estar a la altura de esa expectativa. Más pensando en el cliente, nosotros lo que intentamos es que durante el menú te pasen emociones. Que por ejemplo si a ti te interesa la creatividad, encuentres esa creatividad. Pero también hay personas que lo que quieren es que la experiencia sea puramente placentera, que simplemente esté muy bueno. Por eso, y volviendo al inicio, nunca perdemos la referencia del sabor para que al final la sensación sea siempre de disfrute
Parte del equipo de cocina del Restaurante Disfrutar
Aunque ellos lo tengan un poco escondido nos encantaría recordar que el Restaurante Disfrutar fue reconocido como el Mejor Restaurante del mundo en 2024, Tres Estrellas en la Guía Michelin, tres Soles de la Guía Repsol, Premio Excelencias, Guía Macarfi “Tops of the Tops”, premio DRAC a la Innovación, premios nacionales de Gastronomía al Mejor Jefe de Cocina, Mejor restaurante de la Academia Catalana de Gastronomía… y así podríamos seguir; pero lo más valioso de este viaje gastronómico, es haberlo experimentado, haberlo “disfrutado”, haber hecho un paréntesis en nuestro agitado y loco mundo lleno de actividades que llegan y se van de nuestras vidas sin dejar huella, para pararnos durante unas horas en este lugar de creación, belleza y sabor.
“La salvación de lo bello es la salvación de lo distinto”
“Lo que resulta esencial para lo bello, no es la presencia del brillo inmediato, sino que hubo un recuerdo que ahora sigue alumbrando… lo que es bello son los vínculos narrativos”
Byung-Chul Han
“La Salvación de lo Bello”
Alexandra Iglesias and Jo García Garrido