Marcas y directores creativos
Christian Dior , Coco Chanel, Cristobal Balenciaga, Yves Saint Laurent… y muchos otros. Diseñadores que, en un momento determinado , pusieron con sus diseños las primeras piedras de la historia de la moda. Diseñaron y definieron algo diferente e innovador para un público exclusivo, vistiendo a las mujeres de su época, rompiendo con el clasicismo imperante y lo encorsetado de la moda existente hasta ese momento. Diseñadores que con su desaparición o retirada, dejaron tras de sí, unos códigos y un lenguaje, convirtiéndose, pasado el tiempo, sus nombres, en marcas de lujo, que tiempo después adquirieron grandes grupos dispuestos a sacar rendimiento a esa moda que deja tantos beneficios, y que desemboca en el deseo del publico de pertenecer a un grupo exclusivo.
Porque esas marcas, denominadas como sus diseñadores originales, eran sinónimo de prestigio, de deseo de formar parte de un universo de fantasía, de una tribu, muy pequeña, del lujo. Y cabría preguntarse como una casa de moda que dependía directamente de un diseñador y lo que fueron sus maravillosas ideas de hace décadas sigue funcionando y vendiendo mucho más que lo hacia en sus orígenes. Y es que el nombre del diseñador o diseñadora se convierte en marca.
La entrada de grandes grupos como LVMH o Kering, en los 90 cambia el panorama del lujo, dado que a esas casas les hace falta alguien que no solo diseñe bajo el nombre de la marca, o sea, del diseñador original, sino que dirija la direccion conceptual y el diseño con grandes estrategias, imagen y campañas de marketing, y todo ello dirigido a ese consumidor que asocia un nombre con un estatus y pertenencia a un grupo muy pequeño de privilegiados. Vender la fantasía sin olvidar los beneficios.
Nacen así los directores creativos.Y no solo hablamos de aquellas casas de moda creadas por sus originales diseñadores cuyos nombres se convierten en gran marca, sino otras casas que, como Gucci en 1921 con la marroquinería, Louis Vuitton que fabricaba baúles o Hermes con artículos ecuestres, si bien continuan teniendo como pilares sus originales propuestas, también se introducen en el mundo de la moda en su conjunto.
Dior Haute Couture Sprint/Summer 2026
La marca en si misma atrae, por lo que arrastra tras de si su historia, y de lo que es sinónimo, pero necesita adaptarse al presente, a la modernidad y sobre todo al consumidor del lujo. Ni que decir tiene que la marca pone a disposición de su director creativo no solo medios económicos sino equipo para poder llevar a cabo la mencionada labor creativa y esa gran estrategia de imagen. Siendo el resultado grandes apuestas, grandes colecciones, fantástico desfile, semidioses de la creación, fantásticas campañas, famosos del mundo del espectáculo en el front row… fantástico show.
La gran pregunta es si a día de hoy cuando el publico sigue y admira a esas marcas lo hace simplemente por lo que fueron, por responder a una campaña de marketing o realmente sigue a esos directores creativos, quienes utilizando supuestamente los códigos del original diseñador que dio nombre a la marca, crean sus propios diseños con más o menos éxito en la interpretación de los mismos. Y creo firmemente que aquellos que consumen moda de lujo, en general y en su mayoría, siguen a la marca y adquieren de la misma lo que se pone a la venta, ignorando en la mayoría de los casos quien hay a nivel de diseño, detrás de todo ello. Teniendo además en cuenta que la mayoría de lo que vemos desfilar en las pasarelas no está después a disposición del público en las boutiques. El consumidor accede solo y ,en todo caso, a una pequeña parte de la nueva colección, porque ésta se creo simplemente para desfilar, para mostrar la capacidad artística del diseñador y sobre todo para atraer y crear expectación.
Y no olvidemos que a menudo muchos de los directores creativos que diseñan para una marca tienen además su propia línea con su propio nombre sin el mismo éxito ni de lejos que tiene su trabajo en la marca. Así y como ejemplo ya pasado, fuimos testigos de como en Chanel, Karl Lagerfeld, reinventando los códigos de Coco Chanel una y otra vez triunfó desde el momento número uno en 1983 hasta el final de sus días en 2019, pero sin el mismo éxito que la marca Karl Lagerfeld, y caso parecido fue el de Tom Ford en Gucci comparándolo con la marca que lleva su nombre.
Valentino Haute Couture Sprint/Summer 2026
Es en el seno de la industria de la moda, donde seguimos a esos nuevos creadores que con todos los medios que los grandes grupos ponen a su disposición, son capaces de crear sin límite económico para su mente creativa. A pesar de todo ello no podemos dejar de admirar el maravilloso trabajo de algunos de los más prestigiosos directores creativos. ¿Son Alessandro Michele, Jonathan Anderson o John Galliano genios? Si. Y quizás, solo quizás, utilicen esos códigos y referencias de la marca para la que diseñan, que como mínimo deberán usar como inspiración, pero la realidad es que el resultado final es en muchos casos realmente espectacular.
Es por ello que decidimos seguir más a esos directores creativos que a la marca, aun sin olvidarnos de ella. Ahora Alessandro Michele para Valentino y Jonathan Anderson para Dior, vuelven a demostrar su capacidad creativa y el artista que llevan dentro, lo mismo que en su día haría John Galliano también para Dior desde 1996 hasta 2011, y en su etapa en Maison Margiela desde 2014 a 2024, quien de la reinterpretación de los códigos nos trajo en todos esos años a las pasarelas algo totalmente distinto.
Sin duda, la marca sirve para vender, y lo hace, pero los directores creativos son quienes hacen arte con códigos creados por otros, o nos hacen creer en la existencia de dichos códigos, aportando los propios, personalizando las colecciones y regalando momentos al mundo de la moda que en ocasiones no solo son inolvidables sino que hacen historia. La historia de la moda.
Jo García Garrido